Demencia en el anciano

Comer es un acto social que disfrutamos y compartimos con familia y amigos. También nos ayuda a planificar nuestro día y a introducir un cierto orden en él.

Sin embargo, para enfermos de demencia, comer y beber se puede convertir en un problema. Puede que el enfermo encuentre dificultades para alimentarse, que no tenga apetito o que simplemente pierda interés por la comida. Esta situación resulta muy frustrante para sus familiares y cuidadores.

Con este servicio asesoraremos el estado nutricional del enfermo y lo monitorizaremos de manera regular. Implementaremos estrategias nutricionales para aumentar el consumo de fluidos, fibra, comidas blandas, finger foods etc.

Para aquellos con problemas de mobilidad (e.g Parkisons) consideraremos consultas mediante Skype o domiciliarias.